Este mes de febrero de 2026 cumplió 25 años el Manifiesto Ágil, la piedra angular con la cual surge oficialmente el movimiento Agile, traducido al español como Agilidad o Agilismo.
Un mítico fin de semana del 11 al 13 de febrero de 2001, en Snowbird, Utah, se reunieron 17 personas, pioneros de nuevas e innovadoras “prácticas ligeras” para el desarrollo de software, prácticas como Scrum , Extreme Programming (XP), Crystal, entre otras, y cocrearon el “Manifiesto por el Desarrollo Ágil de Software”, el cual propone 4 valores y 12 principios que destilan una manera de pensar o mindset, para abordar un enfoque ligero y adaptativo de desarrollo, un enfoque que nos ayude a responder al cambio.


Surge en el mundo del Software y se permea a todo tipo de Industrias
Si bien este movimiento inició en el área de Desarrollo de Software, hoy en día es ampliamente utilizado en diversas industrias por millones de personas y equipos en todo el mundo, y está conformado por 4 valores y 12 principios (Puedes leer el Manifiesto Ágil en su sitio original aquí).
Los 4 valores que promulga este manifiesto son:
- Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas.
- Software funcionando sobre documentación extensiva.
- Colaboración con el cliente sobre negociación contractual.
- Respuesta ante el cambio sobre seguir un plan.

Los 17 autores del manifiesto aclaran que, "aunque reconocen la importancia de los elementos de la derecha, valoran más los de la izquierda". Esto es fundamental, ya que la Agilidad o Agilismo no dice, por ejemplo, que no se documente nada en absoluto (es por llevarse al extremo que Agile se considera algo “hippie” o “muy informal”), más bien se valoran más los elementos de la derecha. En este sentido, me gusta preguntar a los equipos: “Si nos centramos en el valor y la colaboración, ¿Qué es lo mínimo que necesitamos documentar?”.
En 25 años han cambiado muchas cosas… cambios exponenciales, nuevos productos/servicios, Inteligencia Artificial, y una lista de infinitos etcéteras. Sin embargo, aún buscamos lo mismo en esencia, buscamos desarrollar la capacidad de responder y adaptarnos al cambio a nivel organizacional
¡Cuidado!
Y justamente hablando de Agilidad Organizacional, aquí viene el primer ¡Mucho ojo! de este artículo (así decimos acá en México para referirnos a que debemos de tener mucho cuidado), y tiene que ver con: El objetivo es desarrollar la Agilidad Organizacional, no solo equipos aislados haciendo prácticas ágiles.
Claro que puede hacer una enorme diferencia el tener equipos ágiles (y ha funcionado a lo largo de los años, en mayor o menor medida), pero estamos lejos de obtener el máximo valor que pueden lograr un montón de equipos Scrum, equipos Kanban, Squads, o cualquier-otro-nombre-rimbombante-que-esté-de-moda trabajando de manera aislada. El objetivo es “agilizar equipos”, pero también sus interacciones de forma que se permee a lo largo y ancho de toda la organización (Si te interesa aprender un poco más sobre este punto, aquí te comparto el link a un artículo que escribí: Reconsiderando la Agilidad Organizacional), buscamos desarrollar la Agilidad como una capacidad en lugar de solo prácticas, una mentalidad libre de marcos de trabajo o métodos.
El Manifiesto debería de actualizarse
Muy personalmente considero que el Manifiesto debería actualizarse, por ejemplo, el tercer valor menciona “Software funcionado”, pero si hablamos de que Agile se ha difundido a múltiples industrias, sería adecuado cambiar eso de “Software funcionando” por “Producto o entregable funcional” para quitar el foco de que solo se puede utilizar para desarrollar software, y ¿Qué tal un paso más allá?, qué tal si de una vez cambiamos a: “Producto o entregable funcional que aporte valor”, ya que, el entregar un producto funcionando es una prioridad para obtener retroalimentación rápida del cliente y/o usuario final… pero el objetivo final no es solo que este producto funcione, sino que éste aporte valor al cliente o usuario final en cuestión, que resuelva su necesidad, que le haga la vida más fácil. Y todavía un paso más allá es que estos productos o servicios generan un resultado que produzca un impacto en la vida de las personas. Este debería ser el enfoque que conduzca el crear un producto o servicio, orientado totalmente en el cliente o usuario.
…Y si vamos todavía nos ponemos más aspiracionales y good-vibes, debemos ir otro paso más adelante para que en vez de productos que hagan la vida más fácil, busquemos ¡crear productos que enamoren!
(Lo sé, soy un romántico incorregible, de esos chapados a la antigua 😊)
(Si quieres aprender un poco más sobre valor e impacto, aquí te comparto un artículo que escribí sobre el tema: Outputs, Outcomes & Impact - Salidas, Resultados e Impacto).
En realidad, siempre debimos de haber hablado de herramientas
Pero bueno, la verdad es que el Manifiesto es un documento histórico que cumple 25 años. El mundo de la Agilidad, como su esencia lo define, también ha ido evolucionando. Los diversos marcos de trabajo, métodos y/o herramientas que lo conforman no son los mismos que hace 2 o 3 décadas, todo evoluciona, y ya no se trata de enfoques Predictivos vs Adaptativos (Waterfall o Cascada vs Agile), ese nunca fue el objetivo sino un distractor. El enfoque debe de ser el reconocer que cada enfoque es en realidad una herramienta, y como tal, debemos de utilizar la herramienta al contexto adecuado, eso incluye tanto enfoques Predictivos (Waterfall o en cascada), adaptativos (Agile), como enfoques Híbridos, esto es la intersección entre los dos enfoques que puede aportar mucho valor (lo “mejor” de cada mundo dependiendo del contexto).
Agile is dead (La Agilidad ha muerto)
Últimamente está muy fresco el tema sobre si la Agilidad ha muerto. Personalmente creo que simplemente debe de evolucionar y nosotros junto con ella.
Algo que es innegable es que el movimiento Agile comenzó a mostrar resultados, y rápidamente una industria de certificaciones emergió de súbito con certificaciones que salieron hasta debajo de las piedras, pero la realidad es que no podemos saltarnos etapas, no podemos pasar de cero a cien con un curso de 16 horas y una certificación, se necesita un verdadero proceso para interiorizar el aprendizaje y crear experiencia con horas de vuelo. Sin entrar en temas controversiales, considero que el vender soluciones instantáneas y empaquetadas, soluciones tipo “Sea ágil en 2 días y transforme su negocio”, deformó un poquitico el rumbo y creó expectativas ilusorias.

Debemos ser capaces de demostrar su verdadero valor más allá de casarnos con un marco de trabajo o por tener una certificación. Debemos continuar adaptándonos, quizá los nombres puedan cambiar en el futuro, pero la esencia de Agile probablemente permanezca y nos acompañe, quizá con otro nombre, quizá con un reboot, quizá todo lo contrario. Todo, finalmente, es evolución.
Como dice Bob Dylan: “los tiempos están cambiando”, y mientras tanto, mientras surge una nueva ola, honor a quien honor merece, así que: Feliz 1er cuarto de siglo al Manifiesto Ágil 😁

Nota final
Como nota final, los 17 firmanes del Manifiesto Ágil fueron:
Kent Beck, Mike Beedle, Arie van Bennekum, Alistair Cockburn, Ward Cunningham, Martin Fowler, James Grenning, Jim Highsmith, Andrew Hunt, Ron Jeffries, Jon Kern, Brian Marick, Robert C. Martin, Steve Mellor, Ken Schwaber, Jeff Sutherland y Dave Thomas.
Puedes leer el Manifiesto Ágil en su sitio original aquí.
Créditos de imágenes:
• Imágenes de los Valores y Principios del Manifiesto Ágil, son del genial arte de Olina Glindevi, desde Estocolmo (The Visual Agile Coach).
• Las fotografías de los días en Snowbird, publicadas por Alistair Cockburn (firmante del Manifiesto Ágil).
Leonel Zapien López
Apasionado del Agilismo y del Pensamiento Lean
Agile-Lean, Gestión del Cambio.
Consultor, Facilitador & Speaker Internacional (Toastmaster)